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Sociedad  |  Martes, 15 de febrero de 2011
Unas 200 familias de La Plata

Lucha por la tierra

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Unas 200 familias del barrio platense Los Robles firmaron un acuerdo con el gobierno municipal que los mantiene expectantes para ingresar en un plan de urbanización, y en ese marco obtener la escritura de los terrenos que ocupan desde hace seis años. Los vecinos viven en un predio que va de la calle 605 a 610 y de 14 a 18, y del que, desde 2007, el titular registral los quiere de-salojar. A partir de tratativas con el Ejecutivo local, la firma propietaria, deudora histórica de impuestos municipales y provinciales, obtuvo una mejora en el valor de sus lotes, pero como contraprestación debió ceder algunas parcelas. En medio de esa negociación están los habitantes de Los Robles, que comprarían los terrenos “a un precio social”, según el gobierno de La Plata. En el barrio son cautos y temen que se priorice un “negocio inmobiliario” por sobre lo pactado.

Los terrenos ocupados forman parte de un total de 30 manzanas –las 22 restantes están deshabitadas– cuya titularidad pertenece a Villa Montoro, un sociedad inmobiliaria y financiera. Esta firma tenía restricciones de Geodesia e Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires, desde 1967, para la venta de esos lotes debido a que no realizó obras reglamentarias. Además tiene impagos impuestos municipales y provinciales desde aproximadamente 1950, según denunciaron los vecinos y confirmaron desde el municipio.
Beneficiada por el plan de urbanización que desde hace siete meses el municipio realiza en la precaria zona, Montoro podrá vender a buen precio sus lotes. La firma también sacó ventaja del reciente levantamiento de las inhibiciones que le aplicaba la Autoridad del Agua, otorgado sin haber cumplido con las tareas pautadas, según denuncian los vecinos y no desmienten desde la provincia. Como compensación por el beneficio, el gobierno local exigió la entrega de 100 de los 700 lotes para uso social. En un primer momento, no se tuvo en cuenta a las familias que habitan Los Robles.
Sebastián Cuccia, abogado de los habitantes del barrio, explicó: “Pedimos que se nos incluya en el plan de urbanización, que es una propuesta nuestra, reconocida por la Dirección de Tierras y Vivienda (municipal), y de la cual, cuando el año pasado se la ejecutó, nos dejaron afuera”. A partir del acuerdo firmado hace dos semanas entre el intendente interino, Javier Pacharotti, y los vecinos, que fueron acompañados por el cura Luis Farinello, “el municipio tiene un mes para arreglar con el titular la entrega de las ocho manzanas”, y luego “los vecinos pagarán el valor fiscal al municipio”, precisó el abogado. Además, se acordó que el titular registral, en el marco del convenio con el municipio, presente en forma inmediata la suspensión del juicio de desalojo.
El director de Tierras municipal, Osvaldo Raingo, dio su versión e indicó que su gestión “siempre tuvo en cuenta” el problema de Los Robles. “A mi entender, lo que los vecinos buscan es llegar a un buen precio para la compra del terreno”, minimizó el funcionario el objeto del reclamo. “El municipio quiere apresurarse en cerrar un número de compra, y en no más de un mes se firmaría un convenio por el valor de los lotes”, estimó. Según indicó, su cartera intentará que los ocupantes “logren adjudicarse los terrenos a un precio social”.
En busca de una resolución definitiva, los vecinos golpearon la puerta del Ministerio de Infraestructura bonaerense. Una fuente de esa cartera aseguró que intervendrán para “que los vecinos puedan quedarse con esas tierras”, pero aclaró que “la solución de fondo está en manos del municipio”.
Desde la reunión entre vecinos y autoridades pasaron dos semanas. “No se avanzó en nada. Sólo están haciendo obras en la parte deshabitada del predio”, dijo Cuccia. “Acá parece que se está priorizando un negocio inmobiliario”, concluyó preocupado.
Informe: Leonardo Rossi.

 

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El conflicto que vecinos de los barrios platenses El Olvido (133 y 526) y Los Robles (609 y 16) mantienen con la Municipalidad de La Plata por eventuales desalojos alcanzó ayer una tregua de un mes, tras el compromiso de las autoridades municipales de armar una mesa de trabajo conjunta y la supuesta suspensión de los juicios por desalojo.

Pasadas las 10, un grupo de vecinos afectado protagonizó un corte de calle frente al Palacio municipal (12 y 53), que contó con la presencia del popular padre Luis Farinelo, quien brindó su apoyo a la causa. 

El conflicto se había profundizado en los últimos días, tras conocerse el supuesto e inminente desalojo que 300 familias, pertenecientes a ambos barrios, iban a sufrir, tras un juicio que habían iniciado las empresas privadas propietarias de las tierras.

Ayer, representantes de los vecinos fueron recibidos por el diputado provincial y hermano del intendente, Gabriel Bruera, y por el mandatario interino, Javier Pacharotti.

Según contó a Diagonales Sebastián Cuccia, representante de los damnificados, dos fueron los petitorios que presentaron a los funcionarios, y que, afirmó, contó con el beneplácito de los mismos.

Uno de los puntos más salientes  es el pedido de suspensión inmediata de los juicios de desalojo que llevan adelante la Municipalidad y los titulares de las tierras, además de la intervención oficial para regularizar la situación dominial de la gente.

En tanto, los habitantes del barrio Los Robles y El Olvido solicitaron que se incluya en el plan de urbanización que el Municipio está llevando adelante, a los predios y manzanas que habitan, en algunos casos, desde hace más de 15 años. Como contrapartida, los ocupantes se comprometen a abonar la valuación fiscal de los terrenos, en cuotas sociales mensuales.

Según los vecinos, la Municipalidad se comprometió a resolver la situación en 30 días, plazo en el que los ciudadanos harán un control y seguimiento de las gestiones del gobierno local para arribar a una solución definitiva al problema.

Apoyo. El popular religioso, conocido por todos como el “Padre Farinello” participó de la protesta. “Conozco a la gente del barrio desde hace muchos años”, dijo, y reclamó al Estado medidas de “planificación de las tierras”.

“Nos escuchan cuando hacemos ruido”, continuó y, para más pruebas, aportó un ejemplo: “El barrio había conseguido, a través del presupuesto participativo, la construcción de una unidad sanitaria. Pasó mucho tiempo y no pasó nada. Ayer (por el lunes) se enteraron que íbamos a venir a la Municipalidad y a cortar las calles y empezaron a llegar las maquinarias”, se quejó.

“Para el pobre, la tierra es fundamental. El pobre siempre queda marginado. Por eso acompaño este reclamo”, concluyó.