RESISTENCIA CULTURAL BARRIAL

 

 

Somos una Organizacion Social que nace en defensa de asentamientos y en la lucha contra las acciones de desalojos colectivos La falta de reconocimiento de derechos constitucionales y universales inherentes al ser humano, como el acceso a la tierra y a una vivienda adecuada, la celeridad de las medidas de desalojo accionadas y el peligro inminente a quedar en situación de calle hicieron que RCB se forme y  construya a partir de la acción y la resistencia.

 

RCB es una Organizacion Social cuyo principal objetivo es la organizacion de cada barrio para poder lograr el reconocimiento de sus derechos. Cada barrio tiene caracteristicas propias desde lo cultural hasta las cuestiones formales referentes a los juicios de desalojos que sufren, por lo tanto la organizacion debe ser propia y con caracteristicas distintas en cada barrio y en cada caso concreto.

 

Es asi que no pretendemos una construccion propia o una organizacion en si misma intentamos estimular y colaborar en una organizacion propia de y en cada barrio o asentamiento que colaboramos y acompañamos. Generando con representantes o delegados de cada uno de los barrios que acompañamos relaciones directas, siendo RCB puente entre las organizaciones barriales para que puedan compartir experiencia colaborar entre los barrios y unirse en la lucha por su derecho a la tierra y el habitat.

 

Tambien colaboramos y trabajamos junto a distintas organizaciones barriales, sociales, academicas, tecnicas, culturales etc, con la conviccion de generar redes entre quienes resistimos e intentamos todos los dias con coherencia que se respeten los derechos humanos, que existan polticas publicas activas en cuanto a tierra y habitat y exigimos un mundo mas justo para todos.

 

Hace 10 años que luchamos por el derecho a la vivienda y el habitat, fomentando la organizacion barrial desde el convencimiento que es el camino para la participacion ciudadana del pueblo en la Politica en forma directa en representacion de sus derechos y necesidades vulneradas.

 

RCB es una Organizacion de base, horizontal, que esta abierta como espacio permanente de encuentro de organizaciones, referentes barriales, artistas, militantes y ciudadanos en general para la union y organizacion por la lucha por la justicia social y los derechos humanos.


RCB es un espacio desde donde se propone y se realizan accion concretas para la union nacional para la lucha por necesidades tales como tierra, vivienda, comida, salud, educación, trabajo, independencia, democracia, justicia y paz.

 

Lo que buscamos, lo que necesitamos y queremos es que toda esa gente sin partido ni organización se ponga de acuerdo en lo que no quiere y en lo que quiere y se organice para conseguirlo, no para tomar el poder sino para ejercerlo.

 

"..Si no hay esperanza, no hay lucha. Uno no lucha porque sufre, hay mucha gente que sufre mucho y traga y digiere su sufrimiento cada día. Más lucha no es directamente proporcional a mayor sufrimiento. Incluso se puede tener un terrible sufrimiento y aún así movilizarse en contra de los suyos, para una regresión histórica. Entonces, la revolución es la lucha por un otro mundo posible y uno tiene que intentar visualizar ese norte. Porque hay esperanza es que lucho y me movilizo, porque hay una grieta posible es que me organizo, me sacrifico, me esfuerzo, e incluso soy capaz de entregar la vida. Pero si no veo la grieta que puede ser ampliada y el horizonte posible a ser construido, ganado y alcanzado, no me organizo, no me sacrifico, no lucho con sistematicidad, con denuedo, no me arriesgo.." Álvaro García Linera

 

"La Cuarta Guerra Mundial continua sin tregua y los resultados han sido la devastación del planeta y la miseria de la gran mayoría de sus habitantes. Dada esta situación y el sentido de desespero que la acompaña será fácil perder nuestro rumbo y levantar las manos como sinónimo de derrota repitiendo esas palabras que nos han inculcado durante las últimas tres décadas “de hecho no hay otra alternativa”. Aunque los nuevos parámetros de esta guerra han producido un desajuste social debemos tomar en cuenta que esta guerra comparte una constante fundamental con todas las guerras de la modernidad: ha sido perpetrada para mantener una división (una desigualdad) entre los que mandan y entre los que obedecen.

Desde el intento de conquistar el “Nuevo Mundo” y el establecimiento consecuente de la forma estado moderno hemos asumido esta división a tal grado que parece imposible imaginar una organización social (y mucho menos actuar en ella) sin que ésta exista. Es este acto de imaginación práctica y radical que los zapatistas han visto necesario para combatir efectivamente esta época de la guerra total.

¿Cómo puede tomar forma nuestra alternativa? Para empezar a contestar esta pregunta, los zapatistas nos piden que dejemos la posición de “observadores” que insisten en su propia neutralidad y distancia; esta posición puede ser adecuada para el uso microscópico académico o la “precisión-guiada” con que la audiencia de televisión siguió los bombardeos sobre Bagdad, pero es completamente insuficiente para aquellos que buscan el cambio. Los zapatistas insisten en que dejemos nuestros microscopios y nuestros televisores y, en lugar de ello, nos piden que equipemos nuestros “barcos” con un “periscopio invertido”.

De acuerdo a lo que los zapatistas han establecido, nadie puede obtener una creencia o una visión del futuro a partir de la posición de “neutralidad” facilitada por de las relaciones existentes de poder. Esta perspectiva solamente permitirá ver lo que ya está, es decir lo que es el equilibrio de las relaciones de fuerza establecidas en cada campo de investigación. En otras palabras, tales métodos permiten sólo ver la problemática desde la perspectiva de aquellos que están en el poder en un determinado momento. En cambio, si se aprende a entender el poder a través del periscopio, no orientado para ver lo que pasa “arriba” en los lugares que se consideran importantes, sino ubicándolo en la profundidad debajo de la tierra, debajo de la base de la sociedad, encontramos que allí hay luchas y recuerdos de ellas que nos permiten identificar no lo que es, sino lo que puede ser. Es decir, mediante el aprovechamiento de la capacidad transformadora de una sociedad en movimiento, así como de los recuerdos de luchas pasadas que conducen a ellos, los zapatistas son capaces de identificar el futuro y actuar sobre el ahora mismo. Se trata de una visión temporal paradójica que fue tal vez bien resumida por el “ElClandestino” mismo, cuando Manu decía: “¡el futuro llegó hace mucho tiempo!

Desde la perspectiva que surge con la metodología del periscopio invertido, somos capaces de romper el espejo del poder, y así mostrar que el poder no pertenece a aquellos que mandan. En cambio, vemos que hay dos formas diferentes y opuestas de poder en toda sociedad: aquel que emerge desde arriba y es ejercido sobre la gente (Poder con mayúscula) y aquel que nace de abajo y que es capaz de actuar con y a través de la gente (poder con minúscula). Uno se encarga de mantener lo que es (Poder), mientras el otro es premisa de la transformación (poder). No sólo no son lo mismo sino que son (literalmente) mundos opuestos. Según los zapatistas, una vez que hemos roto el espejo del Poder, al identificar una fuente alternativa de organización social, podemos ver lo que verdaderamente es el Poder (con mayúscula): una capacidad puramente negativa para aislarnos y hacernos creer que no tenemos poder.

Pero cuando hemos roto el hechizo del espejo, también podemos ver que el poder no viene de arriba, de aquellos que están “en el Poder”, y que entonces es posible ejercer poder sin tomarlo, es decir, sin cambiar simplemente nuestro lugar con quienes mandan. Vale la pena recordar el famoso lema de los zapatistas que ha circulado de manera abreviada por movimientos de todo el mundo, “Lo que buscamos, lo que necesitamos y queremos es que toda esa gente sin partido ni organización se ponga de acuerdo en lo que no quiere y en lo que quiere y se organice para conseguirlo (de preferencia por vías civiles y pacíficas), no para tomar el poder sino para ejercerlo.”. Así pues, por fin tenemos los elementos para entender el significado completo de este reto.

Es importante tomar en cuenta cómo esta perspectiva del zapatismo nos aparta de muchas de las polémicas que fueron dominantes dentro de la izquierda (sea “socialista” o “anarquista”) durante el siglo XX. Aunque ambas tradiciones llevan dentro de sí precedentes heroicos que ciertamente tienen un parecido fuerte a lo que hoy llamamos zapatismo (por ejemplo el sistema de los Soviets y los consejos de los trabajadores de la Revolución Rusa como también los colectivos anarquistas durante la Guerra Civil Española) sin embargo al nivel teórico y práctico en ambos casos de estas tradiciones se mantuvieron enredadas dentro del “espejo del Poder”. Es decir, ambas (en la teoría) identifican al poder como algo que surge desde arriba (como Poder, con mayúscula) y definieron sus acciones de acuerdo a esta perspectiva. Los socialistas entonces han descrito su proyecto como la organización de una fuerza social para “tomar el [P]oder” (lo cual siempre se refería al estado) mientras los anarquistas, aceptando las mismas premisas, entendían su proyecto de una manera netamente negativa, es decir la eliminación o interrupción del Poder, cabe recordar el lema anarquista de la “¡defenestración, botemos el [P]oder por la ventana!”

Para las dos tradiciones el Poder es un hecho insuperable y de facto el único agente capaz de la organización social. En contraste (y aunque el zapatismo lleve dentro de sí la admiración por estas tradiciones) el zapatismo ha sido capaz de ver que el Poder es solamente una posible disposición de la fuerza social, y que por debajo de esta disposición se encuentra otra, lo que es el poder (con minúscula), el cual nunca es un simple hecho que existe de antemano sino que tiene que ser el proyecto de una construcción diaria.

En fin, según los zapatistas, a través de la construcción de esta segunda forma de poder es probable superar la noción (y la práctica que la sustenta) de que la sociedad es posible sólo a través de la conquista del Poder y que por consecuencia toda organización social necesite la división entre dominados y dominadores. A través de la consecución del poder (con minúscula) es posible organizar una sociedad que cumpla con aquello de “mandar obedeciendo”, que pueda delegar funciones particulares mientras se asegura que aquellos que están encomendados a ellas respondan a la voz directa del cuerpo social y no vice-versa. En otras palabras: nuestras elecciones ahora exceden las que existían antes; no estamos frente a la opción entre un mando desde arriba (que podemos llamar soberanía) o la oposición a todo mando (el significado literal de anarquía). Los zapatistas nos exigen enfrentarnos a la posibilidad inminente de que todos manden, o sea, unademocracia (es decir, la democracia en “Democracia, Libertad, y Justicia”" Por El Kilombo Itergalactico

 

 

El derecho a una "vivienda digna" estipulado en la Constitución Nacional (art.14 Bis) necesita de una redefinición. No es sólo el acceso a un techo y condiciones adecuadas de vida, sino la posibilidad concreta de creación de lazos sociales que implican la creación comunitaria del lugar donde uno vive, el barrio.